viernes, 17 de abril de 2009

Lluvia, sol, risas, pequeñas discusiones, compras...días en familia (U*)

Después de pasar dos días y medio fuera, ayer a la tarde volví de nuevo a casa. Pero entre el cansancio, la pereza, el tener que deshacer la maleta y ordenarlo todo, decidí que era mejor dejar este nuevo post para hoy.

He intentado resumir en el título lo que han supuesto estas vacaciones: las interminables risas, los largos paseos acompañados tanto de lluvia como de sol, las inevitables discusiones por H o por B (la mayoría de las veces porque mi hermana y yo tardábamos demasiado en salir de una tienda...jajaja)... pero, sobre todo, esa sensación de haber desconectado, aunque sea un poquito. Cada vez que salgo fuera, me pasa lo mismo: es como si me trasladara a otro mundo, y lo que dejara atrás no existiera: ni el espacio, ni las personas...nada. Y luego al volver, todo se recompusiera de nuevo. Será que tengo la capacidad de desconectar en avanzado estado ;)

Bueno, os haré un pequeño resumen de las vacaciones. El martes hacia las 12 del mediodía, llegamos a la casa rural. Normalita, pero bastante acogedora. deshicimos las maletas y nos fuimos a Santander. Dimos un pequeño paseo, aproveché para conmprarme un par de cuadros (tengo a Audrey y Marilyn colgadas en la pared de mi habitación actualmente) y nos fuimos a comer. A la tarde, más paseos, compras (unos vaqueros en Bershka), todo ello acompañado de pequeñas amenazas de lluvia, y vuelta a Santillana del mar. Vimos un poco el pueblo (es precioso, os recomiendo que vayáis: te transportas varios siglos atrás!) y cenamos en el bar de una posada. Es una de las cosas que más me ha llamado la atención de ese pueblo: está plagado de ellas! Para lo pequeño que es, si no vi 30 posadas, no vi ninguna! Y después de ello, vuelta a la casa rural, a ver Hospital Central jeje.






A la mañana siguiente, después de prepararnos y desayunar (que, por cierto, tuve un pequeño incidente con la ducha), nos fuimos visitar Comillas. Es un pueblo precioso, con casas que combinan fachada de piedra y balcones de madera. Hacia el mediodía, visitamos San Vicente de la Barquera. La verdad, me esperaba más de ese pueblo. No sé si porque hubo una etapa en mi vida en que quise visitarlo por mi incondicionalidad hacia Bustamante (una época oscura de mi vida...llámese "preadolescencia")o qué, pero no me convenció. así que, como quisimos aprovechar la tarde, volvimos a Santander, a pasear por el paseo del puerto y a comprar en las tiendas todavía no exploradas (un vestido y una blusa a medias con mi hermana que cayeron). Hacia la tarde-noche volvimos a Santillana, para dar una vueltilla y cenar. Y otra vez, totalmente exhaustos, nos fuimos a dormir.



Éstas son fotos de Comillas...



...y éstas, de la tarde en Santander

Y finalmente el jueves, tras volver a hacer la maleta (muy a mi pesar, que ya estoy hasta los mismísimos de hacerla y deshacerla desde que medio-vivo el Bilbo) y despedirnos de nuestra casita por dos días, nos fuimos a Laredo. Es un pueblo realmente turístico, pero tiene su encanto. Había partes edificadas para orientarlas hacia los turistas ( y ésa era la parte fea) pero, por lo demás, me gustó mucho, tanto el resto de los edificios, como el ambiente y el paisaje que se puede contemplar. Paseamos muchíííísimo otra vez (lo que hemos podido pataear durante estos días), comimos y vuelta a casa. Así terminaron estas mini-vacaciones.


Ahora me esperan todos los trabajos que me dejé aquí antes de irme y que, por supuesto, como no podía ser de otra forma, no los he llevado al día, a pesar de mi planificada agenda. pero, por ahora, me ducharé y saldré a tomar algo con mis amigas.

Blonde kisses!
U*